La malta es un cereal esencial en la elaboración del whisky, también de la cerveza. Es el propio grano de cebada puesto en un medio húmedo, para hacer que germine y, a continuación, tostado. Depende del tiempo y temperatura de tueste, se obtendrá un tipo u otra.
Las calidades dependen de la zona, aquí hablaré de las regiones escocesas, del cultivo, el agua utilizada y el clima. Estos factores favorecen unas condiciones para obtener una malta con unas determinadas características, que luego aportarán, a su vez, unos aromas y características al producto final: el whisky.
Highland: Es la zona de producción más extensa, con unas 60 destilerías. Se encuentra en la parte norte de Escocia. Las comarcas más características son las de los Glenlivet y Speyside. Produce unas maltas equilibradas, suaves, afrutadas y con unos ligeros aromas que recuerdan al brezo y a la turba.
Algunos whiskies de esta región son: Wolfburn, Tomatin, Deanston y de la zona de Speyside específicamente Balvenie, Glenfiddich, Spey.
Islay: Pertenece a las Hébridas igual que la Isla de Jura. Es una isla recubierta de turba, lo que favorece una producción de whiskies con carácter, de sabor fuerte y salino. Los whiskies obtenidos son los principales componentes de la mayoría de los blended.
Algunos whiskies de esta región son: Lagavulin, Laphroaig o Ardbeg.
Island: Pertenece a las Hébridas. Maltas de gusto turboso, aromático y ligeros.
Algunos whiskies de esta región son: Jura, Tobermory o Talisker.
Lowland: Es una zona poco accidentada, lo que provoca que el agua sea menos dura, por lo que el whisky resulta más meloso y ligero. Suelen utilizarse los whiskies de esta región para elaborar blended.
Algunos whiskies de esta región son: Glenkinchie, Auchentoshan, Bladnoch o Lindores Abbey
Campbeltown: En el extremo noroccidental de las Lowland, conserva su estilo tradicional. Llegó a tener 30 destilerías. Su producto son whiskies elegantes y de fresco aroma.
Algunos whiskies de esta región son: Springbank, Hazelburn, and Longrow






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